Entre los 3 y los 4 años los niños ya pueden ir aprendiendo los distintos números y las reglas que usamos para medir las cantidades: su forma y nombre, el orden en que van, que no se pueden repetir, etcétera.
Hay muchas formas de facilitar su aprendizaje a los niños, pero sobre todo hay que procurar que sea una enseñanza natural y entretenida.
¿Qué es lo que nunca falla?
UN CUENTO
Un buen día, apareció en mi clase un número. Estaba muy triste porque no tenía amigos ni casa donde vivir. Todas sus pertenencias cabían en una bolsa (un jabón, un cepillo de dientes, un peine y una manta)
El número nos dijo su nombre: UNO y que estaba buscando casa y amigos para no estar solo.
Preguntamos a Lúa y Urra si podía vivir en su casa con ellos pero dijeron que su casa era demasiado pequeña. Entonces decidimos hacerle nosotros una casa.
Pensamos en todas las comodidades, que no le faltara ni un detalle.
Y número UNO entró en su nueva casa encantado.
Estaba feliz, por fin tenía casa y amigos, todos nosotros.
Como les gustó mucho el cuento y estaban tan emocionados con su nuevo amigo UNO, pensé que cada niño podría realizar una casita para llevarse a casa a número UNO. Mirad que bonitas han quedado.
Ahora chicos, a buscar números uno en la calle, en el supermercado, en las matrículas... ánimo.
¿Encontrará número UNO más amigos?
Eso lo veremos muy pronto...